¿Quieres que tu empresa tenga éxito? Conviértete en un imán humano

El expresidente Barack Obama es probablemente uno de los mejores ejemplos de magnetismo humano. Casi todos los discursos que ha dado han sido perfectamente redactados en cuanto a tono, autoridad e inspiración. Cuando lo escuchas hablar, sientes esa fuerza de atracción similar a la de otros grandes líderes que no solo sabían qué decir, sino que también cómo decirlo.

No me malinterpreten. Sé que la mayoría de los grandes líderes tienen a alguien que les escriba sus discursos, pero el punto es que no todos resultan convincentes. No todos logran fascinantes al decir unas palabras.

¿En qué consiste esta habilidad? Este magnetismo hace que te sientas atraído hacia alguien. Me parece que tiene que ver con ser cautivado —alguien que posee esa especie de carisma de que no te puedes alejar.

En los 16 años que llevo dirigiendo mi propia empresa he aprendido que esta es una cualidad esencial que los líderes deben de tener. Porque cuando eres capaz de influir en las personas que te rodean, te vuelves imparable.

«No importa la situación, ya sea que estés en una entrevista de trabajo, una presentación o tratando de cortejar a alguien, hablar con confianza hace que te tomen en serio», escribe Victor Mong para Medium.

Es por eso que me gustaría hablar sobre algunas estrategias que te ayudarán a desarrollar esta habilidad.

Cómo convertirse en un imán humano

En su libro How to Win Friends and Influence People, el escritor estadounidense Dale Carnegie, expone la manera en que las personas pueden desarrollar relaciones clave de todo tipo. Una de sus citas más reveladoras, en mi opinión es: «Para ser interesante, interésate».

¿Por qué? Porque a la gente le importas cuando te importa. La gente siente la pasión que emanas cuando no todo gira en torno a ti y tus egoístas motivaciones.

Mis mejores mentores, cuyas habilidades de liderazgo inspiran las mías, tienen esta cualidad. Están mucho más interesados en los demás de lo que están interesados en sí mismos.

Por lo tanto, el primer paso para convertirse en un imán humano es interesarse por lo que pasa allá afuera. «Habla con alguien sobre sí mismo y te escuchará durante horas», recomienda Carnegie. Pero este interés tiene que ser suficientemente genuino como para saciar tu curiosidad y explotar tu empatía.

Los líderes dan discursos todo el tiempo y algunos fallan terriblemente, una de las razones es que ponen su ego por encima de todo.

La confianza es esencial

En uno de sus discursos Obama declaró una gran verdad que tuvo mucho eco: «Los cambios no suceden si esperamos a otras personas o si esperamos hacerlo en otro momento. Nosotros somos a los que estaban esperando».

Como líderes y emprendedores, podemos identificarnos con este sentimiento, porque nos hemos propuesto crear algo nuevo e innovador, puede ser un producto o servicio. Pero esto no sucederá sin la tenacidad que se necesita para insistir y convencer a los demás de compartir nuestra visión.

Ser un imán humano requiere de determinación y confianza en nuestras habilidades e ideas. Según Mong, hay varias formas de transmitir esto a los demás: contando historias atractivas que dejen una enseñanza, usando metáforas fuertes o proyectando una confianza en nosotros mismos a la que otros puedan aspirar. Él dice:

«El carisma va más allá de ser un orador consolidado y atractivo. La gente te admira no solo por tu capacidad para envolverlos, sino también por la forma en que los haces sentir cuando hablas. Esto es por lo que se sienten atraídos hacia ti, aunque solo sea por un momento.»

Cada vez que doy un discurso, pienso en los grandes líderes del pasado y del presente. He visto innumerables charlas TED y he notado cómo la personalidad de cada persona brilla a través de su manera única de decir las cosas. Esto me ha ayudado a definir mi estilo de liderazgo y mi forma de comunicarme con los demás. (Afortunadamente) no soy el mismo orador que era hace 16 años, porque he querido crecer y captar la atención de la gente, no solo en cuestión de negocios, sino que también en otras áreas de mi vida.

No tengas miedo de mostrarte vulnerable

En 2020 escribí sobre mi experiencia al estar hospitalizado cuando enfermé de COVID-19. Me sentía extremadamente vulnerable al exponer mi situación públicamente, pero logré abrir nuevos canales de comunicación no solo con la gente de mi empresa sino más allá. Al abrir y compartir lo que había sucedido, le di permiso a otros para sentirse cómodos hablando de sus batallas y compartiendo sus experiencias difíciles conmigo. Pongo este ejemplo porque sin abrirte, es imposible convertirte en un imán humano.

¿Por qué? Por una simple verdad: nos sentimos atraídos hacia aquellos que son auténticos y valientes al enfrentar retos.

Al tener el valor de compartir experiencias difíciles, abrimos la puerta y le damos fuerza a otros para sentirse libres de hacer lo mismo. Cuando hablo de mi hospitalización, le hago saber a la gente que, aunque fue difícil, estoy agradecido por la oportunidad que me dio para encontrarme conmigo mismo.

Me gusta recordarle a mi equipo que mostrarte vulnerable, ya sea compartiendo situaciones desafiantes o retos emocionales, es totalmente válido en mi empresa. No somos robots que simplemente pueden ser productivos, somos seres humanos reales con emociones y cicatrices, y es para mí importante que las personas se sientan escuchadas y tomadas en cuenta. El carisma sin empatía y compasión es solo una ilusión vacía.

El verdadero magnetismo se trata de ser valientes y mostrar nuestro yo más auténtico, con todo y nuestros defectos para que quienes nos rodean puedan sentirse cómodos al hacer lo mismo.

Finalmente hay una última cita, de la incomparable poeta Maya Angelou, que me gustaría compartir y que sintetiza todo lo que he dicho: «He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo los hiciste sentir».

 

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